La Conspiración de Querétaro fue una serie de reuniones que tenían como propósito preparar un levantamiento contra el gobierno del Virreinato de Nueva España. Tuvo lugar en la ciudad de Santiago de Querétaro, en 1810, y se considera como el antecedente más inmediato de la primera etapa de la Guerra de Independencia.

En la Conspiración de Querétaro participaron un nutrido grupo de militares, abogados, comerciantes y algún eclesiástico, como Miguel Hidalgo. La mayoría de ellos eran criollos, quienes cada vez gozaban de más influencia en Nueva España. Sin embargo, las leyes del virreinato les impedía alcanzar cargos importantes.

Miguel Hidalgo. Fuente: Por Jaontiveros [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) undefined CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], a través de Wikimedia Commons

La invasión napoleónica de España y la pérdida de la corona por parte de Fernando VII fue el desencadenante inicial de esta y otras conspiraciones. Los conjurados no pretendían la independencia, sino crear gobiernos autónomos con obediencia a la monarquía hispana. Fue la reacción de las autoridades de Nueva España la que cambió el propósito inicial.

El fracaso de la Conspiración de Querétaro tuvo como consecuencia inmediata el lanzamiento por parte de Hidalgo del Grito de Dolores. Con esa proclama, el sacerdote llamaba a la insurrección armada generalizada.

Índice

Antecedentes

La Conspiración de Querétaro fue la última de varias conjuras que pedían cambios en Nueva España. Entre las anteriores se pueden citar la de los Machetes, a finales del siglo XVIII, o la de Valladolid, pocos meses antes de la de Querétaro.

El contexto de la época en el virreinato había provocado el ascenso económico de los criollos. A pesar de eso, las leyes impedían que ocuparan determinados cargos, reservados en exclusiva para los españoles peninsulares.

A esto hay que unirle la influencia de los nuevos pensamientos llevados por la Ilustración. La Revolución Francesa y la Independencia de los Estados Unidos acarrearon la difusión de ideas liberales y contrarias al absolutismo.

Invasión napoleónica de España

La situación política en la metrópolis fue uno de los motivos que dieron lugar a los movimientos en busca del autogobierno en Nueva España. Napoleón, con la excusa de invadir Portugal, había ocupado España.

El resultado fue la caída de los reyes españoles y la llegada al trono hispano de su propio hermano, José Bonaparte. Esto, que sucedió en 1808, causó preocupación en Nueva España, cuyas autoridades se negaban a pasar a manos francesas.

En España, los fieles a Fernando VII organizaron una serie de Juntas para organizar la resistencia contra los franceses. Esos órganos de gobierno fueron creados en varias partes del territorio peninsular y juraron lealtad al rey depuesto. Ese modelo fue el que los primeros conspiradores trataron de copiar en Nueva España.

Contexto en Nueva España

Entre los problemas que aquejaban a Nueva España en esa época destacaba la gran desigualdad social existente. Las leyes promulgadas habían propiciado la aparición de enormes diferencias económicas y de derechos entre los distintos sectores, siendo los españoles los que gozaban de más privilegios.

Entre los que eran perjudicados se encontraban los criollos, cuyo número no paraba de crecer. Este grupo había ganado en influencia económica e intelectual, pero los puestos más importantes en la administración les estaban vedados.

En el último escalón se encontraban los indígenas y mestizos, con apenas derechos y, además, con una situación económica miserable.

Cuando llegaron las noticias del nombramiento de José Bonaparte como rey de España, nadie en el virreinato reconoció su autoridad. Los criollos comenzaron a reclamar un gobierno autónomo, aunque leal al Fernando VII.

Conspiración de Valladolid

En septiembre de 1809 tuvo lugar la llamada Conspiración de Valladolid. Esta conjura está considerada como la iniciadora de los movimientos que llevarían, años más tarde, a la independencia.

Los participantes en esta conspiración pretendían que se creara una Junta en Nueva España a imagen de las que se habían formado en la península. Sería un gobierno autónomo, pero bajo la autoridad del rey Fernando VII. A pesar de que esa era la postura mayoritaria, ya comenzaban a aparecer algunos partidarios de la independencia absoluta.

Los propios insurrectos declararon que su intención era “después de hacerse dueños de la situación de la provincia, formar en la capital un Congreso que gobernara en nombre del rey en caso de que España cayera en la lucha contra Napoleón”.

Causas

Las causas de la Conspiración de Querétaro fueron una suma de la evolución social de Nueva España y de los acontecimientos que tenían lugar en España y en el resto del mundo.

Cambio en el trono español

El nombramiento de José Bonaparte y, por lo tanto, la pérdida de la corona por parte de los reyes españoles, provocó preocupación en la entonces colonia. Ningún sector social reconoció la legitimidad de Bonaparte, permaneciendo fieles en su mayoría a Fernando VII.

Desigualdad social

Aunque los más desfavorecidos eran los indígenas y mestizos, fueron los criollos quienes se organizaron para reclamar mejoras. Esto es debido a que, con los años, había mejorado su formación académica y habían incrementados sus rentas y su influencia.

Sin embargo, la queja recurrente era que las leyes los mantenían alejados de cualquier puesto de poder. Estos estaban reservados para los peninsulares.

Influencia de las ideas liberales

Fue, precisamente, el acceso a una educación de calidad lo que permitió a parte de los criollos seguir la actualidad internacional. La Revolución francesa y la estadounidense ayudaron a expandir ideas liberales, de igualdad y contrarias a los absolutismos.

Desarrollo

Santiago de Querétaro, a 221 kilómetros al noroeste de Ciudad de México, fue el escenario principal de la Conspiración de Querétaro. El objetivo que movió a los participantes era sustituir a las autoridades del virreinato por una Junta que gobernara el territorio en nombre de Fernando VII.

Sede de la reuniones

Los encuentros entre los conspiradores tuvieron lugar en la casa de José Miguel Domínguez, en esos momentos corregidor de Querétaro. Junto a él, también destacó la participación de su esposa, Josefa Ortiz Dominguez.

Otros asistentes asiduos a esos encuentros fueron Ignacio Allende, Juan Aldama, el abogado Juan Nepomuceno Mier, los comerciantes Hemeterio y Hepigemeno González y el cura Miguel Hidalgo y Costilla.

Búsqueda de un líder popular

En un primer momento, fue Ignacio Allende el que tomó el papel de líder de la Conspiración.

Allende, con ideas cercanas a las de Primo de Verdad, pensaba que los habitantes de la colonia debían formar una Junta para gobernar Nueva España. Su propósito, en esa primera época, no era independentista, ya que pretendía mantener a Fernando VII como monarca.

La gran mayoría de los participantes eran criollos, que formaban el grupo más concienciado políticamente. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que, para triunfar, necesitaba apoyo popular, incluido de los indígenas.

Para conseguir ese apoyo era necesario buscar una figura que movilizara a las clases más bajas, alguien con carisma. El elegido fue un sacerdote destinado en Dolores, Miguel Hidalgo. Este, gracias a su trabajo con los habitantes de la zona, había conseguido un gran prestigio.

Organización de los encuentros

Una de las preocupaciones de los conjurados era que sus intenciones fueran descubiertas por las autoridades virreinales. Por eso, las reuniones eran preparadas con el máximo sigilo.

Por una parte, Allende invitaba a los participantes a fiestas en casa de su hermano Domingo. Mientras que los que no estaban al tanto bailaban, los conjurados aprovechaban para discutir sus planes en una zona resguardada del domicilio.

También las reuniones que se celebraban en casa del Corregidor tenían su propia cobertura. En teoría, se trataba de tertulias literarias, a las que Domínguez era muy aficionado y, por lo tanto, no despertaban sospechas.

Primer acuerdo

Uno e los primeros acuerdos a los que llegaron los conspiradores fue el de tratar de ampliar sus partidarios. Así, decidieron enviar emisarios a los pueblos de la región, intentando que se unieran a la conspiración.

El plan consistía en que, una vez que lograran un número importante de partidarios, todos se dirigieran a San Juan de Lagos durante sus fiestas. En ese momento era cuando pretendían iniciar la lucha.

Intención de la Junta

La fecha inicial del levantamiento debía ser a principios de diciembre de 1810. Después, se adelantó a octubre de ese mismo año. El plan era realizar un movimiento rápido que sorprendiera a los españoles y, a partir de ahí, intentar conquistar la capital del virreinato.

Una vez conseguido, sería el momento de decidir cómo organizar el nuevo gobierno. La intención era dejar libertad a los españoles para que decidieran permanecer en Nueva España o regresar a la península.

Por último, los conspiradores llegaron al acuerdo de que, en caso de no conseguir sus objetivos, se dirigirían hacia los Estados Unidos a solicitar ayuda para su causa.

Descubrimiento de la Conspiración

A pesar de todas las precauciones los planes acabaron conociéndose. Los historiados apuntan que pudo ser por la confesión de un detenido o por la denuncia de un empleado de correos. Sin embargo, al no conocerse los componentes de la conspiración, la primera denuncia fue realizada al Corregidor Domínguez.

Este ordenó detener a algunos sospechosos, esperando que eso frenara posteriores investigaciones. Esto no ocurrió y los españoles pasaron a la acción. El 11 de septiembre de 1810, las autoridades del virreinato trataron de capturar a los rebeldes, aunque solo lograron arrestar a uno.

Josefa Ortiz, esposa del corregidor, jugó un papel primordial en ese momento. Una vez que tuvo noticias de la redada, avisó a Allende para que pusiera a salvo al resto de los conspiradores.

Allende se dirigió rápidamente a Dolores, donde estaba Hidalgo. Allí, relató al sacerdote lo ocurrido y propuso reunir a los que aún estaban libres en el mismo Dolores.

Hidalgo decidió ponerse al frente y anunció que era el momento de levantarse en armas con estas propias “Lo he pensado bien, y veo que, en efecto, no nos queda otro arbitrio, que el de coger gachupines, por lo que acabaremos de cenar y daremos principio”

Consecuencias

Grito de Dolores

Hidalgo no tardó en pasar a la acción. Tan solo unas horas después de su reunión con Allende, convocó a los habitantes del pueblo tocando las campanas de la iglesia.

Era el día 16 de septiembre de 1810 cuando el sacerdote lanzó el llamado Grito de Dolores. Su discurso llamó a los presentes y a toda la nación a tomar las armas para acabar con las autoridades virreinales. En ese momento aún se mostró leal a Fernando VII, pero eso fue cambiando con el tiempo.

Esa misma noche, Hidalgo y los suyos se dirigieron a la cárcel para liberar a unos 80 presos. El pequeño destacamento se armó con lo que encontraron, muchos solo con lanzas y machetes. En pocas horas, más de 600 hombres se unieron a su llamamiento.

Inicio de la Guerra de Independencia

Poco a poco, las noticias sobre la rebelión llegaron a todo el territorio de la entonces Nueva España. Los sublevados fueron sumando apoyos, llegando a formar un auténtico ejército que se enfrentó con los españoles.

La primera etapa de la Guerra de Independencia comenzó con victorias para los hombres de Hidalgo y Allende.

Sin embargo, solo fue el inició de una lucha, que aún duraría varios años, y que terminó logrando la independencia de México.

Personajes principales

Miguel Hidalgo

El llamado cura de Dolores está considerado como uno de los padres de la independencia de México. Miguel Hidalgo nació en Guanajuato en mayo de 1753 y, muy joven, se convirtió en maestro de Teología. Fue ordenado sacerdote en 1778.

Hidalgo se ganó la confianza de los sectores populares de su estado gracias a sus acciones en su favor. Esto hizo que los conjurados de Querétaro acudieran a él para que se uniera a sus planes.

El 16 de septiembre de 1810, lanzó el famoso Grito de Dolores”, considerado como el inicio de la Guerra de Independencia. Fue nombrado jefe de los ejércitos insurrectos y organizó un gobierno autónomo en Guadalajara.

Entre las leyes más destacadas promulgadas por ese gobierno se encuentran la abolición de la esclavitud y la derogación de los tributos que pagaban los indígenas.

Miguel Hidalgo fue capturado mientras trataba de escapar a los Estados Unidos, perseguido por las tropas españolas que estaban contraatacando con éxito. Murió fusilado en Chihuahua el 30 de julio de 1811.

Ignacio Allende

Ignacio Allende vino al mundo en enero de 1769 en la localidad de San Miguel de Allende. Entró joven en el ejército, sirviendo en la caballería.

Allende estuvo entre los organizadores de la Conspiración de Querétaro. Tras el Grito de Dolores, fue nombrado Capitán General y participó en batallas como la toma de Alhóndiga de Granaditas. La victoria en Monte de las Cruces le hizo pensar que podían tomar la capital rápidamente, pero por alguna razón inexplicable, Hidalgo prefirió retirarse.

Poco después, tras alguna derrota militar, Hidalgo sustituyó a Allende en la jefatura del ejército. Finalmente, Allende fue capturado por los realistas en Acatita de Baján. El 26 de junio de 1811 fue fusilado en Chihuahua.

Miguel Domínguez

Nacido en Ciudad de México en enero de 1757, Domínguez fue nombrado Corregidor de Querétaro en 1802. Sus biógrafos afirman que trató de frenar los abusos cometidos contra los indígenas por parte de sus patrones.

Domínguez fue uno de los ideólogos de la Conspiración de Querétaro. Las reuniones preparatorias de la insurrección se desarrollaron en su casa.

Miguel fue hecho prisionero en 1813, aunque lo liberaron poco después. Tras la independencia, participó en uno de los triunviratos que gobernaron México tras la caída de Iturbide. Murió en la capital el 22 de abril de 1830.

Josefa Ortiz de Domínguez

Natural de Morelia, Josefa Ortiz nació en abril de 1773 y fue la esposa del Corregidor Domínguez. Junto con su marido, fue la anfitriona de las reuniones de los conjurados de Querétaro y tuvo una especial implicación en varias acciones.

Cuando los españoles descubrieron la conspiración, Josefa Ortiz se arriesgó para avisar a Allende, que consiguió huir hacia Dolores para reunirse con Hidalgo.

Doña Josefa Ortiz de Domínguez falleció el 2 de marzo de 1829, en Ciudad de México.

Juan Aldama

Juan Aldama era, al igual que Allende, militar de carrera. Había nacido en enero de 1774, en Guanajuato y se involucró desde le principio en la Conspiración de Querétaro.

Miguel Hidalgo lo nombró teniente coronal del ejército insurgente y participó en la victoria conseguida en Monte de las Cruces.

Junto con Hidalgo, Aldama fue hecho prisionero mientras trataba de huir a los Estados Unidos. Fue fusilado en Chihuahua el 26 de junio de 1811.

Referencias

  1. Historia de México. Conspiracion de Queretaro. Obtenido de independenciademexico.com.mx
  2. Sedena. La conspiración de Querétaro (1810). Recuperado de sedena.gob.mx
  3. Herrejón Peredo, Carlos. La conspiración de Querétaro. Recuperado de revistaciencia.amc.edu.mx
  4. Searching in History. Queretaro Conspiracy: The Root of the War of Independence. Obtenido de searchinginhistory.blogspot.com
  5. Minster, Christopher. The “Cry of Dolores” and Mexican Independence. Obtenido de thoughtco.com
  6. Herz, May. Doña Josefa Ortiz de Dominguez Mexican Independence Heroine. Obtenido de inside-mexico.com
  7. Presidencia de la República. Shout of Independence. Obtenido de gob.mx


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